Guía
Cómo dividir los gastos de los hijos con el otro progenitor
Una forma clara de repartir los costes de los hijos tras la separación: a partes iguales o según los ingresos, qué cubre cada uno y cómo mantenerlo funcionando mes a mes.
6 min de lectura · 2 de octubre de 2026
La mayoría de las discusiones sobre dinero entre progenitores separados nacen de una pregunta que nunca se respondió con claridad: ¿quién paga qué, y en qué proporción? Cuando eso queda acordado, el día a día deja de parecer una negociación. Esta guía explica cómo fijar un reparto con el que ambos puedan vivir y cómo mantenerlo funcionando pasado el primer mes.
Elige el reparto que encaja con tu situación
Dos repartos cubren a casi todas las familias. En el reparto a partes iguales, cada gasto compartido se divide por la mitad. En el reparto proporcional a los ingresos, cada progenitor paga según lo que gana: quien aporta el 60% de los ingresos conjuntos cubre el 60% de los gastos.
Justo no siempre significa igual. Si ambos ganan más o menos lo mismo y el tiempo con los niños es parecido, el 50/50 es sencillo y difícil de discutir. Cuando uno gana bastante más que el otro, el reparto proporcional suele parecer más justo a los dos, porque el coste recae en la misma medida que la capacidad de pagarlo.
Cómo funciona en la práctica un reparto según ingresos
Suma los ingresos brutos de los dos. Calcula la parte de cada uno en ese total. Esos porcentajes son el reparto. Si uno gana 40.000 € y el otro 60.000 € al año, el total es 100.000 € y el reparto es 40/60. Un abrigo de invierno de 200 € queda en 80 € para el primero y 120 € para el segundo. Puedes hacer la cuenta con tus cifras en la calculadora de gastos de los hijos, que es gratuita y no pide registro.
Revisa los porcentajes una vez al año, o cuando los ingresos de alguno cambien mucho. Una subida de sueldo, un empleo nuevo o la vuelta al trabajo tras una excedencia mueven la proporción. Poner esa revisión anual en el calendario mantiene el reparto al día sin convertir cada nómina en una conversación.
Decida qué cubre el reparto
Un reparto solo ayuda si los dos están de acuerdo en a qué se aplica. Los gastos corrientes de cada casa, como la compra del supermercado, la factura de la luz o el coche de cada uno, suelen quedarse con quien vive en esa casa. El reparto sirve para los gastos compartidos de los hijos: médico y dentista, libros de texto y material escolar, el comedor, las actividades extraescolares, la ropa y el calzado. Lo que merece la pena dejar por escrito es la línea entre lo "mío" y lo "nuestro".
Déjalo por escrito
Un acuerdo breve y escrito evita la mayoría de las disputas. No hace falta un abogado para que sirva. Anota el reparto (la proporción y el método), las categorías que cubre, un importe a partir del cual un progenitor debe aprobar la compra antes de que se comparta y cada cuánto se hacen cuentas. Cada uno se queda con una copia. Si existe una sentencia o un convenio regulador, ajústate a él: donde haya diferencias, manda lo que dice el documento.
Regístralo para que el reparto se mantenga
El reparto es la parte fácil. La fricción llega después, cuando uno ha pagado seis cosas, el otro ha pagado cuatro y nadie recuerda los recibos. Anota cada gasto compartido cuando ocurre, quién pagó y cuál era el reparto, y deja que un saldo corriente muestre quién debe a quién. Eso es lo que hace KidShare: registra el gasto, aplica la proporción que elijas (50/50, 40/60 o una parte personalizada para un caso puntual), guarda el recibo y actualiza el saldo de ambos progenitores.
Esta guía es información general, no asesoramiento jurídico ni financiero. Un profesional del derecho de familia puede explicarte cómo encajan estos repartos con la pensión de alimentos y con cualquier resolución que se aplique a tu caso.